¿Por qué elegimos esta historia? | Si alguien la crea, todos moriremos | If Anyone Builds It, Everyone Dies

¿Por qué elegimos esta historia?

Porque es verosímil y fácil de escribir.

Cada detalle en una historia sobre el futuro es una oportunidad para que esta sea errónea. No podemos decir con exactitud qué avances tecnológicos se producirán ni en qué orden, del mismo modo que no podemos predecir el patrón meteorológico exacto dentro de un mes.

Este tipo de historias no pretenden ser una ventana exacta al futuro. Su objetivo es ilustrar cómo podría desarrollarse el futuro, de manera que conecte todos los argumentos abstractos que expusimos en la primera parte del libro. Para algunas personas, el peligro se siente mucho más real cuando imaginan vívidamente una trayectoria concreta que podría tomar el futuro y que acaba en la ruina.

Aún más convincentes podrían ser diez o cien historias que muestren los múltiples caminos que conducen a la ruina, y cuán estrechos y frágiles son los que llevan a un futuro próspero.

A esto nos referimos cuando decimos que un aspecto del futuro es una predicción sencilla: si casi todos los caminos conducen al mismo punto final, este se vuelve predecible. Pero no teníamos el tiempo ni el espacio para escribir diez historias, y mucho menos cien.

Para la historia que elegimos contar, nos ceñimos a un escenario que comienza lo antes posible. No es porque pensemos que una situación así vaya a darse pronto con certeza (no estamos seguros), sino porque una historia ambientada en una época cercana a la actual es mucho más fácil de escribir. Si la hubiéramos ambientado en un futuro todavía más lejano y hubiéramos añadido muchos más detalles futuristas sobre lo que habría sucedido entre tanto, la historia sería aún más inverosímil y los detalles no harían más que distraer.

Incluso si de alguna manera pudiéramos prever el camino exacto que tomaría el futuro, podría no ser el mejor escenario para comprender la dinámica general en juego.

Prevemos que el verdadero futuro será profundamente insólito, lleno de detalles desordenados y contingentes, cada uno de los cuales desafiaría la credulidad si se incluyera en una historia. Una historia escrita de esa manera sería confusa y difícil de seguir, llena de detalles inexplicables e innecesarios, debido al desinterés de la realidad por la cohesión narrativa. También resultaría menos plausible, porque muchos de los detalles parecerían extraños.

Para tener una idea de cómo se sentiría, imagina retroceder 100 años en el tiempo e intentar describir la vida cotidiana y los grandes problemas del mundo moderno. La mayoría de las personas en 1925 nunca habían escuchado la radio, conducido un automóvil o visto un refrigerador. Para describir las redes sociales, la globalización y la obesidad, no solo sería necesario explicar una rica red de tecnologías; también habría que cambiar radicalmente la visión del mundo del oyente. No, la historia que elegimos contar es más plausible y, por lo tanto, menos realista.

El futuro podría tomar muchos otros rumbos.

He aquí algunas alternativas de cómo podría comenzar una historia como esta:

  • Se produce algún tipo de avance en el aprendizaje permanente, la memoria a largo plazo o el aprendizaje más eficiente a partir de datos, que da lugar a IA con una inteligencia general cualitativamente superior a la de las anteriores (del mismo modo que los LLM tienen una inteligencia general cualitativamente superior a la de AlphaZero).
  • Los modelos de lenguaje a gran escala parecen «chocar contra un muro», el progreso de la IA se estanca durante años y la gente dice que la burbuja de las expectativas ha estallado. Pero los investigadores siguen haciendo ajustes durante la década siguiente, hasta que finalmente se encuentra algún avance algorítmico y las IA funcionan cualitativamente mejor que nunca.
  • Nunca se produce ningún tipo de avance cualitativo. El progreso se acumula de forma lenta y gradual, y la IA se integra cada vez más profundamente en la economía y es capaz de manejar períodos cada vez más largos de funcionamiento autónomo. Las IA a menudo persiguen fines que no son exactamente los que nadie pretendía o pedía, pero la humanidad desarrolla trucos, parches y soluciones alternativas. Y en su mayor parte, todo va bien, hasta que un martes que comienza como cualquier otro, el mundo cruza el umbral más allá del cual las IA coordinadas lograrían dejar a la humanidad al margen si lo intentaran.

Cualquier suposición sobre el camino exacto que tomará el futuro probablemente sea errónea. No obstante, es útil ofrecer relatos que muestren cómo todo podría encajar.

Cuando el futuro es incierto, pero todos los caminos conducen al mismo destino, puede resultar difícil contar una historia que resulte convincente. En cualquier historia que pudiéramos contar, sería fácil señalar varios detalles que la harían inverosímil. En el escenario que escribimos, intentamos enfatizar que Sable tiene muchas opciones disponibles y que la historia sigue arbitrariamente una ruta entre muchas que llevan al mismo destino.

Si no te convence esta historia en particular, te animamos a que escribas tu propia historia, igualmente detallada, sobre cómo sucedería todo. Según nuestra experiencia, las historias optimistas tienden a presuponer, de manera poco realista, que la IA es fácil de alinear (en contra de los argumentos que exponemos en el capítulo 4) o que no tiene poder alguno (en contra de los argumentos que exponemos en el capítulo 6). En última instancia, son los argumentos de la parte I los que sustentan el caso, a diferencia de los detalles de la historia.

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