¿Por qué escribieron el final de esa manera?
Porque constituye nuestra mejor suposición según lo que es físicamente posible.
El capítulo 9 describe una superinteligencia que lleva su tecnología hasta los límites de lo físicamente posible. Las tecnologías exactas que mencionamos son todas especulativas, en cierto sentido; pero aunque es difícil predecir la tecnología exacta que una superinteligencia llegaría a desarrollar, es más fácil suponer que operaría cerca de los límites físicos. Por ello, hemos hecho nuestras mejores suposiciones sobre qué aspecto tendría la tecnología si se le llevara cerca de los límites de lo posible.
Para los curiosos, a continuación se presenta una lista de las tecnologías especulativas a las que hacemos referencia en el capítulo 9, además de enlaces a más recursos:
- Neorribosomas: Estos y las «máquinas moleculares diminutas» mencionadas en el capítulo 9 son algunos ejemplos de nanotecnología molecular. La idea de los ribosomas artificiales, versiones sintéticas de las diminutas fábricas de proteínas que se encuentran dentro de las células, lleva años existiendo, y los investigadores ya están trabajando en sintetizarlos. Para obtener más información sobre este tipo de tecnología y la tecnología aún más potente que permitiría desarrollar, véase el debate sobre nanotecnología en los recursos del capítulo 6.
- Reaprovechamiento de las estrellas: Las estrellas contienen una gran cantidad de hidrógeno que podría fusionarse para obtener energía. Una civilización suficientemente avanzada, o una IA, probablemente podría encontrar la manera de acceder a esta energía. Un método propuesto se denomina extracción estelar, en el que se extrae el hidrógeno de una estrella para fusionarlo en un reactor especializado, donde se puede capturar casi toda la energía de fusión (en lugar de desperdiciarse en el centro de una estrella).
- Toxina botulínica: La toxina botulínica, una neurotoxina secretada por la bacteria Clostridium botulinum, es una de las sustancias biológicas más mortíferas que se conocen. En cuanto a los mecanismos de administración, ya existen drones del tamaño de pequeños insectos, y una superinteligencia probablemente podría hacerlos mucho más pequeños. Para más información, véase un artículo técnico sobre la toxina, la descripción general en Wikipedia o la discusión detallada del capítulo 6 sobre nanosistemas.
- Hervir los océanos como refrigerante: Robert Freitas acuñó el término «ecofagia» para describir el proceso de consumo de los ecosistemas de un planeta mediante tecnología autorreplicante. Para más información al respecto, véase Some Limits to Global Ecophagy.
- Mentes del tamaño de una estrella: En principio, parece posible construir una enorme computadora alimentada por la energía de una estrella. Este concepto se denomina a veces cerebro Matrioshka o «cerebro Júpiter».
- Formas de vida alienígenas lejanas: El universo es grande, y los modelos simples sugieren que podría albergar más de una especie capaz de formar civilizaciones algún día, aunque quizás muy lejos de la Tierra. Véase Grabby Aliens para un modelo de civilizaciones alienígenas que crecen y se expanden.
- Computadoras cuánticas: Una computadora cuántica aprovecha una característica de la mecánica cuántica llamada «superposición» para realizar muchos cálculos en paralelo. Las computadoras cuánticas requieren una precisión extrema para su construcción, y uno de los diseños requiere superconductores que deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas. Véase la explicación del NIST para más información.
El objetivo del capítulo 9 es, en parte, dar una idea del alcance, la magnitud y lo que está en juego. En realidad, cuando se trata del fin de la humanidad, no importa hasta qué punto una superinteligencia pueda llevar su tecnología al límite de las posibilidades físicas. Pero es muy probable que las consecuencias de una superinteligencia descontrolada se extiendan más allá de la escala planetaria a una escala intergaláctica. Y eso también vale la pena recordarlo, para todos los que desean que algún día las estrellas se llenen de amor, maravilla y alegría.
No podemos estar seguros de la tecnología exacta que una superinteligencia podría utilizar para expandirse por el cosmos. Pero, al final, lo que importa es que una IA construida sin cuidado probablemente daría forma a un futuro sombrío y carente de valor según los criterios humanos.