Cuando Leo Szilard vio el futuro | Si alguien la crea, todos moriremos | If Anyone Builds It, Everyone Dies

Cuando Leo Szilard vio el futuro

En septiembre de 1933, un físico llamado Leo Szilard cruzaba la intersección de Southampton Row y Russell Square cuando se le ocurrió la idea de una reacción nuclear en cadena, la idea clave detrás de las bombas atómicas.

A partir de ahí, comenzó toda una aventura en la que Szilard intentó averiguar qué hacer con esta idea trascendental. Acudió al prestigioso físico Isidor Rabi, y Rabi acudió al aún más prestigioso Enrico Fermi. Rabi le preguntó a Fermi si creía que las reacciones nucleares en cadena eran reales, y Fermi le respondió:

¡Qué locura!

Rabi le preguntó a Fermi qué significaba «¡Qué locura!», y Fermi respondió que era una posibilidad remota.

Rabi le preguntó qué quería decir con «posibilidad remota», y Fermi respondió: «Un diez por ciento».

A lo que Rabi respondió: «Un diez por ciento no es una posibilidad remota si eso significa que puede causarnos la muerte».

Fermi se lo pensó mejor.

Esta historia nos deja varias moralejas. Una que no compartimos es que «Vale la pena preocuparse por cualquier posibilidad remota si puede causarnos la muerte», porque no hay nada de «remoto» en un diez por ciento. Y si la posibilidad fuera lo suficientemente remota, entonces ni siquiera valdría la pena pensar en ella.

Por otro lado, una moraleja con la que nos quedamos es que a veces podemos darnos cuenta de que una tecnología —como una cascada de radiactividad— es posible y, por lo tanto, podemos saber (antes que nadie) que el mundo está destinado a algún tipo de cambio drástico.

Otra moraleja que extraemos de esta historia es que las intuiciones iniciales a menudo no son una buena guía para anticipar y pensar en cambios drásticos. Ni siquiera si se es un experto de renombre en el campo relevante, como lo era Enrico Fermi.

Piénsalo: ¿de dónde sacó Fermi esa «posibilidad remota» y ese «diez por ciento»?

¿Por qué pensaba Fermi que no se podía conseguir que la radiactividad indujera más radiactividad en una reacción en cadena? ¿Era simplemente porque la mayoría de las grandes ideas al final no funcionan?

Responder «¡Qué locura!» parece decir algo más fuerte que eso. Parece reflejar la sensación de que era excesivamente improbable que esa gran idea funcionara. Pero ¿por qué? ¿Con base en qué argumento físico?

¿Simplemente sonaba como una locura? Sí, la posibilidad de las armas nucleares tendría consecuencias radicales para el mundo. Pero la realidad no está organizada de manera que impida que ocurran acontecimientos con grandes consecuencias.*

Cuando Fermi escuchó por primera vez la idea de Szilard, le sugirió que la publicara y la diera a conocer al mundo entero, incluyendo a Alemania y a su nuevo canciller, Adolf Hitler.

Fermi perdió esa discusión, porque al final resultó que las armas nucleares sí eran posibles. Fermi acabó uniéndose a la pequeña conspiración de Szilard, aunque siguió siendo escéptico casi hasta el momento en que él mismo supervisó la creación de la primera pila nuclear, la Chicago Pile-1.

A veces, las tecnologías cambian el mundo. Si das por sentado que las tecnologías radicalmente nuevas son «una locura», el progreso puede pillarte por sorpresa, incluso si eres uno de los científicos más inteligentes del mundo. Por lo tanto, es un gran mérito de Fermi que se sentara a discutir con Szilard. Y aún más mérito tiene que se dejara convencer para cambiar su comportamiento antes de que existiera la tecnología, antes de poder verla con sus propios ojos, cuando aún había tiempo para hacer algo al respecto.

A lo largo de la historia de la humanidad han ocurrido muchas cosas terribles, pero algunas de las cosas terribles que no ocurrieron se evitaron gracias a que alguien se sentó y mantuvo una conversación. Y en algunos casos, gracias a que alguien forzó la conversación, como hizo Szilard con Fermi.

* Ante estas críticas a Fermi, hemos visto cómo algunas personas lo defienden inventando razones por las que es totalmente plausible que reflexionara mucho antes de decir «¡Qué locura!». Por ejemplo, argumentan que sabía que la Tierra no había explotado anteriormente en una cascada de radiactividad inducida, lo que —cabría pensar— ya debería haber ocurrido si ese tipo de cascadas fueran físicamente posibles.

Notes

[1] cruzaba la intersección: La Atomic Heritage Foundation ofrece un perfil y una cronología más completos.

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