¿No es cierto que la gente siempre entra en pánico y reacciona de manera exagerada a las cosas?
Sí. Pero eso no significa que nunca haya nada que sea realmente peligroso.
A veces la gente reacciona de manera exagerada a los problemas. Algunas personas son catastrofistas. Algunos pánicos sociales son infundados. Pero nada de esto significa que vivamos en un mundo perfectamente seguro.
En 1935, Alemania no era un buen lugar para los judíos, los romaníes ni otros grupos de personas. Algunos vieron las señales de advertencia y se marcharon. Otros descartaron las advertencias por considerarlas alarmistas y murieron.
La amenaza de la aniquilación nuclear era real, pero la humanidad estuvo a la altura de las circunstancias y la Guerra Fría nunca estalló.
Los clorofluorocarbonos realmente estaban agujereando la capa de ozono, hasta que fueron prohibidos por un tratado internacional. Después, la capa de ozono se recuperó.
Algunos peligros de los que se advierte son falsos. Otros son reales.
La humanidad no siempre reacciona de manera exagerada ante los desafíos. Ni reacciona siempre de forma insuficiente. En algunos casos, la humanidad incluso consigue hacer ambas cosas a la vez; por ejemplo, hubo países que construyeron enormes acorazados para utilizarlos en la próxima guerra, cuando en realidad deberían haber construido portaaviones. No existe una solución sencilla como «simplemente ignorar todos los supuestos riesgos tecnológicos» o «simplemente asumir que todos los riesgos tecnológicos son reales». Para averiguar qué es cierto, hay que examinar los detalles de cada caso.
(Para más información sobre este tema, consulta la introducción del libro).